En cruz…
A contraluz de las sábanas blancas
robadas a la vulgaridad.
A contraluz de las sábanas blancas
robadas a la vulgaridad.
Como un Cristo herético y lujurioso…
Como la consumación de mi más dulce blasfemia.
Como la consumación de mi más dulce blasfemia.
Conmigo sobre ti
como una sombra ominosa que te cubre
para desposeerte de toda voluntad,
de toda calma.
Destilando por los poros un hambre
que no sabe de saciedades sino de enervaciones,
me lanzo sobre tus flancos, tus piernas,
la blanca virginalidad de tu piel fragante
del embriagante olor de tu deseo ciego
la superficie dulce de tu abdomen,
los ángulos oscuros de tus piernas,
la palpitante humedad de tu sexo
con mi nombre grabado en cada gota,
la larga líneas de tu pecho
que brilla en cada gota de sudor…
como una sombra ominosa que te cubre
para desposeerte de toda voluntad,
de toda calma.
Destilando por los poros un hambre
que no sabe de saciedades sino de enervaciones,
me lanzo sobre tus flancos, tus piernas,
la blanca virginalidad de tu piel fragante
del embriagante olor de tu deseo ciego
la superficie dulce de tu abdomen,
los ángulos oscuros de tus piernas,
la palpitante humedad de tu sexo
con mi nombre grabado en cada gota,
la larga líneas de tu pecho
que brilla en cada gota de sudor…
Y penetro tu boca,
a besos largos
mientras noto los gemidos de tus labios,
la religiosidad irreverente de tus silencios,
la ansiosa nerviosidad que te ata las palabras
se disipan en la emoción trémula y exuberante
de cada uno de tus besos abisales.…
a besos largos
mientras noto los gemidos de tus labios,
la religiosidad irreverente de tus silencios,
la ansiosa nerviosidad que te ata las palabras
se disipan en la emoción trémula y exuberante
de cada uno de tus besos abisales.…
Mia en modos tan plurales,
tan fractales.
Tan sombríos,
tan hondos,
tan normales,
tan puros,
que aquel arcoíris que creí que no tenía sentido tratar de repetir
amaneció de pronto sobre mi alma
y me lo llevé puesto
al despuntar el sol en esta, la ciudad callada.
.B.
tan fractales.
Tan sombríos,
tan hondos,
tan normales,
tan puros,
que aquel arcoíris que creí que no tenía sentido tratar de repetir
amaneció de pronto sobre mi alma
y me lo llevé puesto
al despuntar el sol en esta, la ciudad callada.
.B.

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