La llama que se ha encendido en mi
corazón
impulsa cada una de mis palpitaciones con
el fulgor de tu presencia
en esta vida mis penas se han visto
recompensadas
tan solo con tu mirada posada en la nada
que cubre mis ojos.
Rindo culto a cada una de las facciones
de tu rostro
que hace mella en mí como la noche al
exteender su manto de negrura
en cada uno de los rincones que habita mi
imaginación
regodéandose en la sutileza del
sentimiento
que tu pasión ha ocasionado en mí.
Invocó tu imagen en las horas más
siniestras de mi existir
pues incluso tu voz es como un elixir que
atenua mi agonía
deslizándose sin prisa en cada una de mis
venas
mientras el eco del silencio se escucha a
las puertas de mi locura.
Es tu boca una réplica del veneno más
dulce que pueda existir
tu piel como de mármol ha quedado grabado
en cada uno de mis sentidos
el destello de tus ojos refulge como
fuego en la oscuridad
atrayéndome sin ningún reparo hacia el
hechizo indómito
al que has logrado someterme.
No puedo escapar de la influencia de tus
artimañas
solo tú sabes bien como apelar a mis
instintos
tal es el apego que siento hacia ti de
manera inevitable
que no deseo estar lejos del alcance de
tus labios nunca.
Eres como una daga que se hunde en medio
de mi pecho
robando hasta el último atisbo de aliento
que me queda con vida
y al mismo tiempo brindándome la gozosa
sensación
de saberme conteniendo cada una de tus
intenciones y movimientos
me pierdo en el sonido de tu voz mientras
la hora nocturna me llama.
.B.

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