lunes, 11 de noviembre de 2013

SON LAS ONCE

Son las once
y ya te has ido.
Me queda tu vestido
de lujuria satisfecha
y el corazón por reconstruir.
En la calle la rutina, no me atiende,
el mundo vive sin mirarme
y yo,
despojado de ilusiones e incentivos,
observo,
espero,
me recojo en el silencio doloroso
de tu ausencia inevitable.
Quiero escondeme.
Alejarme
de este cuerpo en el que habitas
tatuado de amor en cada rincon,
de este corazon que reclama tu indulgencia,
de este sexo que se eriza con pensarte.
Quiero huirme,
disolverme,
diluirme
en el aire que respiras,
acoplarme a tus pulmones
y latir dentro de ti.
.B.

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