no hay luz sólo oscuridad silente,
la alcoba no es vacía no esta triste
la luna es la luz que la acompaña
entre cortinas abiertas y velas encendidas
la brisa de la noche se mete en las rendijas;
dos seres desnudos tumbados en la estera
con el silencio un susurro y una caricia
recorro cada espacio vibrante de tu cuerpo
cruzas reservado cada línea y cada forma
de mi cuerpo.
Viajo placido y suave por tu fisonomía
hasta llegar travieso a tus pechos
que son de la seda más fina, entre tus manos,
mis manos son un mar agitado
recorriendo el atlas de tu cuerpo
me llenas de tu aroma febril,
y me excitas con cada roce de tus labios,
la libertad de tus manos rodea mi piel de musgo
me llenas de tu sudor violento y dulce,
mis labios exploran cada línea de tu ser
somos hombre y mujer.

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