Ay, mujer desconocida,
que tanto ya me conoces;
te estuve llamando a voces
durante toda mi vida.
¿Dónde yaciste escondida,
que no supe de tu oferta?
Aunque mi alma estaba alerta
nunca te vio en sus espejos,
y ahora surges a lo lejos…
DE. ALBERT, PARA MARY.
viernes, 23 de agosto de 2013
Suscribirse a:
Enviar comentarios
(
Atom
)

0 comentarios :
Publicar un comentario