Cuando el amor o la amistad debieran
el alma a la ternura,
y ésta
debiera aparecer sincera
en los ojos,
podrán los labios engañar
fingiendo
una sonrisa seductora y falsa;
pero la prueba de emoción
se muestra
en una lágrima.
Una sonrisa puede ser
un
artificio que el temor encarna;
con ella puede revestirse el odio
que
nos engaña;
mas yo prefiero para mí un suspiro
cuando los ojos,
expresión del alma,
se oscurece por un momento
con una lágrima.
El
hombre surca el desconocido Océano
con el hálito del viento que lo
arrastra,
entre olas bramadoras que se alzan;
se inclina,
y en
las olas tempestuosas
que terribles sobre su nave avanzan,
mira el
abismo, y en sus aguas turbias
mezcla una lágrima.
miércoles, 21 de agosto de 2013
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