En este silencio inconsecuente
navego a altas horas de la noche
y encuentro la deriva ociosamente
entre atajos de rimas en derroche.
Me hallo ensimismado y taciturno
callado, silencioso y musical
y pienso, solo pienso en el nocturno
preámbulo a la vida intelectual.
No sé, tal vez me pierda en novedades,
tal vez mi sueño no quiera apaciguar,
tal vez no quiera afrontar las verdades
que velan los recuerdos de metal,
en esta hojalata cadenciosa
cubriendo en la distancia lo irreal.
Tal vez soy sólo un alma estrepitosa
fingiéndose muda, sorda y ciega;
la vida se me aferra dolorosa,
la vida se me afinca y se me pega.
La vida, que habría de ser jubilosa
extiende sus espinas al amparo
de cierta silueta algodonada...
de cierto sueño que me costó caro.
Azotes de recuerdos algo avaros,
azotes de memorias perpetuadas,
¡dejadme escoger mi propio sino!
Recorro en silencio los caminos
andados, desandados, carcomidos
en este silencio adormecido.
navego a altas horas de la noche
y encuentro la deriva ociosamente
entre atajos de rimas en derroche.
Me hallo ensimismado y taciturno
callado, silencioso y musical
y pienso, solo pienso en el nocturno
preámbulo a la vida intelectual.
No sé, tal vez me pierda en novedades,
tal vez mi sueño no quiera apaciguar,
tal vez no quiera afrontar las verdades
que velan los recuerdos de metal,
en esta hojalata cadenciosa
cubriendo en la distancia lo irreal.
Tal vez soy sólo un alma estrepitosa
fingiéndose muda, sorda y ciega;
la vida se me aferra dolorosa,
la vida se me afinca y se me pega.
La vida, que habría de ser jubilosa
extiende sus espinas al amparo
de cierta silueta algodonada...
de cierto sueño que me costó caro.
Azotes de recuerdos algo avaros,
azotes de memorias perpetuadas,
¡dejadme escoger mi propio sino!
Recorro en silencio los caminos
andados, desandados, carcomidos
en este silencio adormecido.

0 comentarios :
Publicar un comentario