domingo, 6 de julio de 2014

Madurez prematura


Una cálida madrugada primaveral,venía al mundo Lucía
entre pocos lujos y en compañía de Andrés,su hermano del alma,
transcurrieron sus primeros años de vida,no eran conscientes,
pero algo grave en el seno de su hogar sucedía
ellos se protegían el uno al otro,que no me dañen a mi niña,
decía Andrés y ella qué dichosa a su lado se sentía.Pero una madrugada,
mientras ellos dormían,el padre de familia emigró a nuevas tierras,
para poder mantener a su familia,no quiso despedirse de sus pequeños,
porque adoración,por ellos sentía y más dura la partida,si cabe sería...
De una nueva tierra de oportunidades,le habían hablado,a Argentina se dirigía,
confiando regresar pronto,o llevarse a su familia,era la única manera de mitigar ese dolor,
que en su pecho,al cerrar la puerta de su casa sentía;cuando los niños se despertaron,
su madre,la triste noticia les dio.Lucía lloraba y lloraba,no lo entendía,¿Por qué?
Se preguntaba,-papá,nooo...decía una y otra vez,era su niña y huérfana de algún modo se sentía.
Por otro lado Andrés se mordía para reprimir las lágrimas,ahora era el hombre de la casa,
y en unos terribles años treinta,esa era la única opción que una familia humilde tenía,
el tiempo fue pasando,pocos juegos y muchos trabajos les acompañaron a lo largo de su niñez,
un padre ausente,aunque a través de sus cartas,más presente que su madre estaría,
sus ingresos frecuentes le proporcionaban una mejor vida, y las historias de sus cartas,
reunía a sus pequeños para soñar,que algún día,con él lo vivirían.
Por otro lado,su madre,más pendiente de ella misma que de sus hijos,
muchas veces ausente,mala madre,su única preocupación era desaparecer durante horas,
e incluso durante días,hasta que uno de ellos,un mal,o buen día,por fin,desaparecería.







     Espero os guste,otra de mis historias reales,que en breve continuaré...Mil besotes.                                       

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