jueves, 30 de enero de 2014

LA TRISTEZA MI SANGRE

La tristeza es mi sangre,
Y a su vera mi vena,
Donde mora de pena,
donde muere de hambre.


Hambre y melancolía,
de que la luna esté llena,
de amoríos y alegrías,
soy el príncipe de la dulce pena.


Un beso es donde tu terminas,
Y un abrazo tuyo mi abrigo.


Tú boca donde allí germina,
Mi delirio y mi muerte,
Si es contigo.  
 

















De la luz soy el desterrado
tortuoso monólogo con la muerte,
llanto fúnebre del alumnado.

Lloro lascivia, lloro mi suerte.
Lascivia demente de sacrílegos besos,
dulce amargura del paria caído.
 
Tu sangre es perfume, que una vez olido, 
hacen que mis labios, ebrios recorran 
tu cuerpo. De tu palidez presos,
de tu juventud heridos. El diablo tarareacanciones susurradas al oído.Blasfema caricia, aunque veasmi muerte con cada latido.Cantos poemas de lúgubres versos,acercas tu boca y la pegas a la mía.  Mi aliento está muerto, tus labios son tersos,me juras tristezas y melancolías.Corrompes mi cuerpo con un solo beso.Tu cuerpo es de hembra, de mujer tu sexo.  
  El diablo me canta a menudo un lamentode noches eternas cuando hay luna llena.
Y cuando me toma y me usa, le cuento
que me traiga el infierno, mi dulce condena.

Señor de la inmundicia,
Príncipe de la Dulce Pena,
mi sangre me acaricia. 

Hoy soy tuyo, hay luna llena.
Mi cuerpo en mi ataúd que te espera,
hecho de tristeza, sexo y madera.


Tintado con la sangre de un río,
de su lado oscuro, de tu rincón sombrío.
Todavía tiene mi tumba impregnada
el olor de tus últimos besos.


Todavía llora mi almohada tu ausencia,
porque te tiene tan lejos…,
que invoco tu nombre y aúllo a la luna: 


‘Soy la inmundicia, el que solo te llena.

Soy el que soy, tu Príncipe, el de la Dulce Pena’.
Escucha mi jadeo que en tu cuello se aloja.
¿Luz o tinieblas? Que tu alma escoja.

 

















El diablo me canta a menudo un lamento de noches eternas cuando hay luna llenaY cuando me toma y me usa, le cuento 
que me traiga el infierno, es mi dulce condena. 
 
Señor de la inmundicia,
Príncipe de la Dulce Pena, mi sangre me acaricia. Hoy soy tuyo, hay luna llena.                 .B.                                . .   

  

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