Respira la noche,
bate sus claros espacios,
sus criaturas en quedos ruidos,
en el crujido leve de las maderas,
se traicionan.
Renueva la noche
cierta semilla oculta
en la oscuridad feroz que nos sostiene.
Con su leche letal
nos alimenta
una vida que se prolonga
más allá de todo despertar
en las orillas del mundo.
La noche que respira
nuestro pausado aliento de vencidos
nos preserva y protege
para más altos destinos.
M.M.
sábado, 21 de diciembre de 2013
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